Viviendo con Poco Filo

Photo by Karolina Grabowska on Pexels.com

No hay nada más hiriente que un cuchillo sin filo y un alma sin pasión.

Recuerdo un día que dejé mi afilador en casa, tenía mucho trabajo por hacer en la cocina y un cuchillo con poco filo; al pedir prestado un afilador me percaté de que sólo tenían piedra de sacar filo la cual me cuesta mucho utilizar, siempre termino deformando la hoja y arruinando la vida útil de mis cuchillos, por esta razón me negué a usarla y preferí trabajar utilizando mayor fuerza de muñeca y de brazos (muy mala idea).

Mientras me disponía a cortar un tomate el filo no era suficiente para atravesar la cáscara y a pesar de que a la fruta no le hizo mas que un pequeño refilón, a mí logró atravesarme el dedo y crear una herida profunda.

Estos son de esos errores que nos brindan en el área laboral, sin embargo, esto que me sucedió a mí difícilmente le pasa a una ama de casa experimentada, más de una vez he escuchado a una abuelita decir: “un cuchillo con poco filo no sirve para cocinar, pero si atraviesa la piel”.

Lo que sucede es que un cuchillo debe ser el protagonista a la hora de cortar y no la fuerza de nuestro brazo. En la cocina se aprende a llevar un cierto ritmo cuando cortas vegetales o carnes, mismo que es imposible de seguir si el cuchillo no esta bien afilado.

La inhabilidad de trabajar con un cuchillo sin filo puedo compararlo con nuestra alma cuando quiere enfrentar la vida estando muy cargada y sin fuerzas. Nuestra alma no está diseñada para funcionar bajo cargas que no podemos manejar; por esto, la palabra de Dios nos exhorta a buscar la presencia del Señor para que El renueve nuestras fuerzas, porque sino al igual que querer cortar a como yo hice con el pobre tomate, voy a tener que ejercer mas presión y hacer un esfuerzo mayor para lograr funcionar en mis tareas diarias; esto me va a terminar cansando demasiado, lastimando, o quizás hasta fallaré en lo que sea que pretenda emprender.

¡Refúgiense en el Señor y en su fuerza, busquen siempre su presencia! 1 Crónicas 16:11 NVI

¿Como esta el filo de tu alma?

Si pretendes enfrentar la vida sin buscar la presencia de Dios, tu alma estará con poco filo para enfrentar el día, y esto significa que podrás fallar en el intento.

Antes que salgas lastimado cuando una persona te grite en el trafico, o cuando tu colega llegue de mal humor al trabajo; antes de que te tomes a pecho las cosas que no salgan bien en el día porque estas sobrecargado, busca el rostro de Dios.

Pasa tiempo con el, no vayas a comenzar el día sin entregarle tus cargas y pasar por el afilador de pedirle nuevas fuerzas; El prometió darnos misericordias nuevas.

Esto te lo dice alguien que ha vivido y esta pasando por muchas pruebas, y en medio de ellas veo la diferencia de entrar al lugar secreto de la presencia de Dios y decir “Señor, no puedo mas, renovarme” y El Padre, que no es hombre ni hijo de hombre para mentir, atiende a mi súplica.

Si no pretendiéramos llevar todas las cargas con nuestras limitadas fuerzas habría menos dolor en el mundo. Es certero el dicho que afirma: “las personas heridas hieren”. Yo añado, las personas cansadas también hieren, porque las almas sin pasión solo quieren llegar al fin del día y fines de semana, arrasando con todo lo que suceda en medio.

Hay momentos en que estamos cansados porque algo en nuestra rutina no está bien. Quizás no estamos comiendo saludablemente, nos acostamos muy noche o nos excedemos en vicios; pero lo anterior son síntomas de cansancio que desgraciadamente solo inducen a mayor pesadez corporal y espiritual.

Los humanos por naturaleza buscamos la paz y el placer. Por esta razón cuando algo no está bien en nuestra vida vamos a buscar como satisfacer nuestros vacíos llenándolo de lo que más fácil esté a nuestro alcance, desde muchas horas de Netflix, chucherías o cosas peores como relaciones toxicas y de codependencia emocional.

Cuando detectemos estas alertas sabremos que estamos trabajando sin filo, intentando inyectarnos energía irreal, misma que más bien causará una fuga mayor.

Hay que recordar que Dios sabe como funciona nuestro interior, y El quiere que cuando estemos cansados lo busquemos. Entregale tu día, tus cargas y tu vida para que no salgas lastimado en el intento de sobrellevar tus luchas. El Espíritu Santo es la sabiduría de Dios misma, el estratega por naturaleza, si algo no está funcionando preséntaselo en oración, a veces estamos a una oración de distancia de encontrar solución a nuestros problemas.

 »Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. 29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana». Mateo 11:28-30  (NVI)

En esta lucha diaria del vivir, pedile al Señor un toque divino y sazona tu vida con gracia.

Chef Aura.

Published by G-A Aura

Chef de profesión, escritora por vocación y redimida por la gracia de Dios.

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