Carné de Identidad

Imagínate que naciéramos con un carné de identidad donde estuviera escrita nuestra misión de vida, muchos creo que agradeceríamos que existiera dicho documento puesto que nos habría evitado cometer muchos errores.

Lo interesante es que, si lo anterior fuera real, nuestro caminar con Dios sería un poco menos personal, quizás le pondríamos mas atención a las letras celestiales escritas en nuestra identificación que a lo que Dios nos tiene que decir, pude que por esta razón la identidad y misión es algo que se descubre conforme la vida pasan y sentimos el llamado de la pasión el cual es confirmado a través del tiempo a solas con El Señor.

Pero dándome licencia de imaginar, pretenderé que vivimos en un mundo en donde cada niño al nacer viene sosteniendo este carné en su manita, el cual por supuesto estaría hecho de un material altamente duradero.

¿Pueden creer la emoción añadida que se generaría en cada parto? Creo que los padres antes de ver el rostro del niño correrían a observar que misión le tocará en la vida.

Algunos saldrían a presumir de que son los orgullosos padres de un líder de naciones o de un artista, otros quizás entrarían en temor al ver que su hijo será misionero de los desvalidos o mártir por los que no tienen voz; probablemente hasta se crearían competencias entre familias de cual nuevo miembro tiene una misión de mayor abolengo o estima ante los ojos humanos.

Claro, esta misión revelada no solamente sería una cuestión de ansiedad y emoción para los padres sino también para el individuo que la porta.

Imagínense un niño de recursos limitados nacido en un país en crisis al cual se le haya llamado a ser fundador de muchas obras, pero cuya familia no tiene dinero suficiente ni para comprarle un par de zapatos, o una niña llamada a ser líder que crece con miedo a hablar en publico, estaríamos hablando de una confusión total al crecer para quienes les toque vidas y llamados paradójicos. Tendríamos a quienes aseverarían de que su carné de identidad fue confundido al nacer porque es imposible de que ellos algún día alcancen a cumplir esa tarea, aunque si lo pienso bien, lo antes mencionado no está tan lejos de la realidad.

Basta de imaginar… en nuestra condición humana existente, muchos pueden experimentar las líneas de una misión palpitando en sus pechos al punto de casi escucharla recitarse sola por las noches mientras dormimos y soñamos con algo que nos traiga una sonrisa y nos haga sentir satisfechos. Nadie, o pocos, han visto su llamado de vida escrito o revelado físicamente, pero muchos en algún punto de la vida hemos experimentado la necesidad de hacer algo que nos trae plenitud por mas loco que pueda ser.

Salmos 139:16

Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara.

La razón es muy sencilla, y es de que dicho perfil de identidad si existe, solo que no viene plastificado y doblado en las manos de un recién nacido, sino que está impreso en nuestra alma.

Volviendo a conjeturar, pienso en una librería celestial llena de libros de propósito y planos de vida, puedo imaginar almas que durante el tiempo de oración o ratos a solas pueden dedicarse a leer esas instrucciones divinas que les dicen “este es tu propósito” y sonríen sin saber por qué.

Hasta la persona que se sienta mas desdichada en este momento alguna vez sintió la necesidad de hacer algo que le trajera totalidad, y no se cual es tu situación, pero sospecho que ya te ha pasado.

Una vez durante una sesión de oración escuché a un hombre de edad avanzada, este había tenido muchas oportunidades en la vida las cuales desperdició por dedicarse a consumir drogas y bebidas alcohólicas en los años 70, esto le trajo muchos problemas con el pasar de los años incluyendo la perdida de su familia. El siempre sintió un llamado a ser consejero y escuchar a las personas, pero su aspiración de estar con gente lo llevó a buscar fiestas y compañía, no siempre las mejores, lo cual lo empujó a un mundo de excesos.

Ahora en su madurez, estando rehabilitado pero solo, está aprendiendo acerca del servicio de los demás y de como servir a Dios a través del “ministerio de estar presente” que está relacionado con platicar con personas que han sido abandonados en institutos mentales y casas de retiro. Este hombre siempre sintió una gran alegría al hablar con la gente, había una misión en su alma, pero el ruido que lo rodeaba y su desconexión con la oración y con los tiempos de silencio no le permitió entender la forma correcta de direccionar su anhelo hacia algo bueno.

Es importante tener tiempo a solas con Dios para comprender hacia donde se dirige nuestra vida y de esta forma juntar las frases sueltas que escucha nuestra alma para construir oraciones concretas.

En medio de la gran variedad de opciones que el mundo nos da para desvirtuar nuestro llamado, debemos ser sabios para encaminar nuestro propósito.

Existe otra posibilidad con la identidad y esta tiene que ver con tener claridad de nuestra misión, pero no ver posibilidades para cumplirla.

Juan 1:12-13

Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

No estamos aquí en esta tierra por casualidad ni error, existe algo que nos toca cumplir, ya sea a puerta cerrada o a la vista publica, pero nacimos con un propósito. Estando claros de esto comprendemos de los que son enviados a hacer algo también son equipados.

Pienso en muchas personas que conozco, incluyéndome, al recordar el ejemplo de los niños que mencioné con anterioridad al suponer que alguien puede ver su misión escrita pero sus circunstancias son contrarias.

Muchos hemos tenido grandes ambiciones contando como única riqueza una promesa dentro de nuestra billetera (en mi caso es literal, traigo en mi billetera promesas dadas por Dios a mi vida). Se que no soy la única y somos varios los que algún día nos hemos cuestionado el ser tan soñadores con tan poco recurso para realizar los deseos que día y noche nos invaden.

¿Pero sabias que quien puso el sueño en vos no se equivoca? No fuiste puesto en el país equivocado, ni en la familia incorrecta o con la cuenta de banco incorrecta, tampoco se confundió tu alma al nacer poniendo anhelos erróneos, nada de eso ha sucedido.

Naciste de la voluntad de Dios para hacer lo que El te llamó a hacer y cada error, fracaso, obstáculo, llanto, alegría, logro y tiempo de espera es tu tinta y papel para diseñar el mapa de tu identidad.

Aunque tu única riqueza sea el anhelo incumplido que te hace despertarte cada mañana, existen varias rutas para llegar a tu meta, pero solo quien te creó puede revelarle las ultimas líneas al manual de instrucciones de tu alma.

Dios te conoce y sabe que muchas cosas no te han sido reveladas porque necesitas aprender un poco más. Aún no has emprendido tu misión porque puede que no te toque ir solo, o debas esperar a que algo pase para que te podas ir ligero, pero el tiempo de espera es cuando recoges el material que te llevaras en el bolso de tu experiencia para emprender lo que has sido llamado a hacer.

Existen muchos supuestos y posibilidades en el camino del llamado, pero solo una cosa debes escribir en tu carné de identidad celestial y es de que tu título si te fue revelado y va mas allá del nombre legal.

Tu nombre es hijo de Dios, y este Dios es un padre que no deja solos a sus hijos. Quien te ha dado propósito y llamado no te abandonará en el proceso de encontrarlos y realizarlos así que, aunque tarde tu promesa o sea difícil de cumplir, El te sostendrá si le depositas tu confianza.

Solo debemos tener la certeza de que, aunque nuestra existencia haya sido creada para ser semilla, o sea que no veremos en vida el impacto de nuestras obras, si hemos depositado nuestros deseos en las manos del Padre, un día le veremos cara a cara y entenderemos el misterio del palpitar de nuestro corazón y los anhelos del alma solo para comprender de que todo lo que hemos hecho, cada paso, caída y logro, tuvo un propósito y un sentido; esto se debe a que acertamos de que mas allá de la descripción de nuestro propósito, nuestra misión era hacer la voluntad de Dios.

Esto es llegar al éxito, porque ninguna obra hecha dentro de Su voluntad va a retornar vacía.

Mientras llegamos a nuestra misión, la entendemos, alcanzamos o avanzamos a mayores niveles en Dios, debemos sostenernos de la oración, para así evitar caer en la tentación de irnos por caminos equivocados.

Para poder resistir los tiempos de prueba y avanzar en el camino de cumplir tu misión, pídele al Señor Un Toque Divino y sazona tu vida con gracia.

Por: Chef Aura

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