Una Tacita de Fé

Foto tomada de un episodio de “Los Chifladitos” programa de la autoría de Roberto Gomez Bolaños.

Tengo una receta de pastel en licuadora tan fácil y rápida que no es raro que se me antoje hacerla los fines de semana.

Lo malo es que haciendo el mise en place más de una vez me he percatado de que me falta algún ingrediente, ya sea un huevo, un poco de harina o azúcar.

Pero si hay algo que históricamente me ha hecho falta varias veces ha sido el azúcar porque lo considero un ingrediente de fin de semana.

Esto antes no era un problema porque después de haber vivido tantos años en la misma casa, ya tenía un trueque casi arreglado con mi vecina del lado la cual gustosamente me regalaba una taza de azúcar a cambio de una rebanada de pastel.

Con el pasar del tiempo me he dado cuenta que entre vecinas y amistades es normal prestarse todo tipo de cosas siempre que no haya abuso. Numerosas veces la misma vecina de al lado tocó la puerta de nuestra casa necesitando de urgencia una cebolla, un pimiento (chiltoma, morrón) o incluso un aventón.

Igualmente mis amigas varias veces me han pedido prestado moldes para hacer pastel, libros, ropa y todo tipo de cosas para imprevistos de última hora, porque de eso se trata la amistad, de ayudar al otro y gozarse en verlo feliz.

Pero hablando de prestar, a parte de tacitas de azúcar y cebollas también he necesitado llamar a una que otra amiga para prestarle una tacita de fé. Ingrediente que también me ha faltado y he necesitado en emergencias.

En el caminar con Dios es importante elegir a buenos compañeros de viaje, nunca sabemos que tan largo será el trayecto de la vida así que necesitamos vecinos que nos puedan regalar tacitas de buenos consejos, esperanza y fé para cuando nuestras reservas estén bajas.

Existen muchas ocasiones en que El Señor nos va a pedir pelear con nuestras fuerzas (dones, talentos, favor) y otras en que tenemos que esperar lo que El va a hacer y esto en nuestro tiempo terrenal y paciencia humana puede llegar a ser difícil, sobretodo si nuestra situación amerita urgencia.

Yo conozco la historia de un hombre llamado Moisés el cual estaba rodeado de una multitud de compañeros de viaje quejumbrosos en su trayecto de años por el desierto, pero entre miles, hubo un grupo y en especial un par que hicieron toda la diferencia en una ocasión en que sus fuerzas flaquearon.

Estos amigos le regalaron de sus fuerza y ánimo cuando Moisés ya no podía más, sus nombres eran Hur y Aarón.

Aarón y Hur sosteniendo los brazos de Moisés.

Éxodo 17:11-12 Mientras Moisés sostenía en alto la vara en su mano, los israelitas vencían; pero, cuando él bajaba la mano, dominaban los amalecitas. Pronto se le cansaron tanto los brazos que ya no podía sostenerlos en alto. Así que Aarón y Hur le pusieron una piedra a Moisés para que se sentara. Luego se pararon a cada lado de Moisés y le sostuvieron las manos en alto. Así sus manos se mantuvieron firmes hasta la puesta del sol.

Mientras el pueblo de Israel estaba en el desierto de Refidim, fueron atacados por los guerreros de Amalek, en este momento Moisés le pidió a Josué que escogiera a un grupo para hacerle frente.

Moisés por su parte estaba en lo alto sosteniendo la vara de Dios en su mano, misma vara con la que había visto milagros y acciones sorprendentes e imposibles para los hombres; en muchas otras ocasiones Dios le había pedido a Moisés que sostuviera su vara para ver Su poder manifiesto y darle victoria ante los hombres, por ejemplo: la vez que convirtió esta vara en serpiente, cuando el agua de transformó en sangre y también cuando partió el mar en dos.

La vara por si sola era un pedazo de madera, no tenía ningún poder especial, todos los milagros eran originados por el poder de Dios y ejecutados por la obediencia de Moisés que pese a saber que la vara no poseía ningún atributo prodigioso en sí, decidía tener fé y obedecer cuando Dios le decía que la levantara.

En esta ocasión en el desierto de Refidim, había dos tipos de batallas: abajo, una por acciones humanas con su destreza para usar la espada y arriba de la montaña una de fé donde se encontraba Moisés levantando la vara de Dios una vez más.

En las batallas de la fé es normal que se nos cansen los brazos, quizás ya hemos visto la obediencia (la vara) en acción y nos hemos maravillado con milagros increíbles, pero cada vez que nos encontramos de nuevo en el campo de batalla aún los más maravillosos prodigios se ven lejanos cuando nuestras fuerzas faltan.

Si los exámenes médicos siguen siendo negativos, cuando el dinero escasea, ese momento en que no se ve solución al problema, en ese instante se nos cansan los brazos de levantar la vara de Dios.

Es interesante que según la tradición rabínica, el nombre Amalek significa duda (safek, #240 según la gematria hebrea).

¿Te has topado con la duda en el camino de la vida?

La duda hace que se nos acabe la energía para seguir luchando, a pesar que conozcamos el poder de Dios, la duda viene de tantas batallas, de los pies cansados y de no tener respuesta a los “porqués”.

En estos momentos es cuando nuestro mayor tesoro es poder contar con algún Hur o Aarón que corran a nuestro auxilio, porque se vale usar la fé de otros cuando la de nosotros se agota.

Es parte del milagro poder tocar la puerta de un vecino y decirle: “¿me regalas una tacita de fé?” Este ingrediente hará toda la diferencia en tu caminar con Dios, porque en la receta del propósito de la vida no puede faltar la fé. Sobretodo si te estás enfrentando con el ataque de la duda.

Pero déjame decirte algo.

Si bien es cierto que es válido permitir que otros levanten nuestras manos en batalla, hay que tomar en cuenta que esta acción no puede ser permanente, no podemos pasarnos la vida pidiendo fé prestada.

Foto tomada de un episodio de “Los Chifladitos” acá la actriz Florinda Meza representa a la vecina que en cada capítulo pide una tacita de azúcar.

Yo no conozco tu historia, (aunque me gustaría conocerla) no se cómo empezaste tu caminar con Jesús ni cual es tu testimonio. Pero si sé que más de alguno conoció a Cristo gracias a las oraciones de alguien más. Ese fue mi caso, a pesar de que conocí a Jesús personalmente, nunca lo hubiera logrado si no fuera por las oraciones de un par de amigas que hicieron que mi corazón se abriera a la posibilidad de escuchar del Señor.

Cuando yo comencé a caminar con Jesús tuve muchos ataques de duda y en ese momento le pedía prestada fé a todo el que yo supiera que era cristiano.

Andaba con mi tacita vacía de arriba abajo pidiendo oración e intercesión a todo el que veía que ponía un versículo en facebook. Así fue por mucho tiempo hasta que una vez una de mis vecinas de la fé me dijo una verdad que hoy te comparto: “es momento de tomar la lucha por tus propias manos”.

Por primera vez no me quisieron prestar fé, me vi obligada a interceder yo misma, orar sola y acercarme más al Jesús que estaba conociendo. Puedo decir que fue el mejor favor que me pudieron hacer.

A diferencia del azúcar la fé no se vende, se experimenta, y debes de agradecerle a las pruebas y dificultades que te ayudarán a ganarte testimonios que llenarán tu bodega de suministros de fé, de acá podrás ir sacando experiencias pasadas cada vez más para esos momentos en que la duda te venga a atacar.

No le tengas miedo a las pruebas, es hermoso leer de las promesas del Señor en la biblia pero cobran aún más sentido cuando las experimentamos.

En un momento vas a necesitar tener tu propia provisión de fé, para tu vida, por tu misión y para ayudar a los demás. Los Aarón y Hur son de los mejores regalos que Dios nos da, pero algún día deberás levantar sus manos también y estar listo para hacerlo.

Yo le agradezco tanto a la vecina que siempre me regaló una tacita de azúcar, pero un día tomé la decisión de comprarme una bolsa de 5kg y guardarla para los fines de semana de horneados. Creo que ella se conmovió la primera vez que le llevé una rebanada de pastel sin haberle pedido azúcar a cambio.

El mejor regalo que hoy le podes hacer a los vecinos de la fé que tantas veces han levantado tus manos es regalarles una oración solo porque sí, simplemente por la bendición de tenerlos en tu vida.

Si deseas que tu vida este llena del dulzor de la fé, pídele al Señor Un Toque Divino y sazona tu vida con gracia.

Por: G-A Aura

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