Historia de un lienzo

Había en una tienda un lienzo, era ya el último y más antiguo en la tienda de artículos de arte, nunca lo habían logrado vender; salían y entraban nuevos modelos pero nadie mostraba interés en el.

Una mañana el dueño del almacén, haciendo limpieza, lo tomó entre sus manos y no se decidía si desecharlo, a decir verdad tenía ya mucho tiempo acumulando polvo, y era de unas dimensiones que al parecer nadie utilizaba y de un material que no parecía ser deseado por ningún artista. Así que lo tomó, lo hizo a un lado del bote de la basura y se dispuso a esperar a que llegara el recolector de chatarra.

Unas pocas horas después se apareció en la tienda un hombre pobre, y pregunto por el lienzo mas barato.

-Buenas tardes. -Buenas tardes ¿en que le puedo ayudar? -Me gustaría un lienzo, pero no tengo mucho dinero, me gustaría el más económico. – Si queres un lienzo barato, te puedo ofrecer unos pequeños que nos acaban de llegar; valen $3.00. -Al hombre no le parecía la oferta y lo observó frunciendo un poco el ceño mientras discriminadamente contaba entre sus dedos las monedas que llevaba en su mano.

A pesar que andaba poquísimo dinero, se dio cuenta que no era lo que le estaban ofreciendo no era lo que necesitaba, puesto que quería crear una obra grande… pero tampoco podía costear mucho.

-¿No tiene otro? Talvez de menor calidad pero mas grande? -dijo optimista conociendo su limitación financiera.

Dudando un poco, y después de un suspiro el comerciante un poco apenado respondió :- Si, tengo uno que tiene mucho tiempo en la bodega pero no creo que sirva mucho, pues ya los años lo han dañado un poco.

-¿Puedo verlo? pregunto el artista pobre con la esperanza que fuera un trato del que pudiera sacar algún provecho.

Poco entusiasmado, por no tratarse de una venta de gran ganancia, el vendedor fue a traer el viejo lienzo, y regresó intentando quitarle algunas telarañas que se habían formado en la vieja madera que lo sostenía. lleno de polvo y con una telaraña por atrás, una vez que lo vió en la claridad se dio cuenta que estaba aún en peor condición de lo que parecía .

-Aquí esta, si le sirve es suyo, la verdad me ayudaría si se lo lleva pensaba tirarlo a la basura, razón por la que no se lo puedo vender… de ser honesto, no sabría decirle si le servirá de mucho, creo que ya esta débil por el desgaste de los años.

El pintor se sentía apenado de recibirlo de regalo, lo quedó viendo y a pesar del desgaste le pareció perfecto, así que tomó las monedas de su bolsillo y dijo:

– Esto es lo que tengo, dos monedas son lo último que me queda, pero quiero pagar por el, se que valdrá la pena, a mis ojos es perfecto y justo lo que necesito.

Aceptando el dinero, y considerando que había ganado algo por un trozo de basura, el dueño de la tienda empacó el viejo artefacto de pintura y se lo entrego.
El pintor corrió con el lienzo a su casa; tenía muchos planes e ideas para esta obra que deseaba realizar, pero las cosas no habían marchado bien, razón por la cual no le quedaba mucho dinero para comprar materiales.

Entusiasmado de que podría llegar a ser una gran obra, y considerándose un experto restaurador de cosas antiguas, reforzó el viejo lienzo con un paño y le puso pintura base para hacerlo mas resistente.

Con mucho amor, e ilusión comenzó a pintar; podrán existir muchos lienzos en el mundo, pero ese antiguo, viejito, olvidado era suyo y tenia grandes planes para el.


Durante el proceso creativo una que otra vez el lienzo se debilito, y necesitó mas refuerzo. Habían días en que parecía que no iba a soportar mas; eran momentos en que las brochas y trazos parecían muy agresivos para algo tan frágil, pero había sido comprado y había sido pensando para un propósito así que el pintor no se dió por vencido y el lienzo fue restaurado cada vez que era necesario.

Quienes visitaban al viejo artista no entendían mucho lo que hacia, les llamaba la atención como el aspecto de la obra cambiaba cada día, pero no lograban comprender el rumbo que tomaría la tan anhelada pintura. Pasaron unos meses, y con la obra terminada el pintor confiando en su experiencia puso una capa protectora sobre su terminado cuadro.

La obra estaba terminada y no permitiría que nadie la destruyera; la empacó, y apresuradamente se la llevó a la galería mas cercana para una exposición de nuevos talentos.
Con el tiempo, logró ahorrar para rentar el último cuarto del salón, pero sabia que valdría la pena la inversión ya que no necesitaba el primer puesto en la galería para llegar a ser reconocido por su trabajo; tenía mucha confianza en su obra.


Colgó su cuadro y se sentó a esperar.
Muchos curiosos pasaban completando su recorrido, pero la extraña, pero hermosa pintura, hacía que la gente se detuvieran unos minutos a observarla.

Poco a poco mas personas se detenían y murmuraban sobre la peculiaridad del arte que admiraban, no era común, y era obvio que el pintor había planeado mucho tiempo su elaboración; se veía la delicadeza de cada minúsculo trazo, todo en el paisaje tenia un propósito no era simplemente para llenar espacio. Era notorio que el autor sabia lo que hacía y era experimentado.
-¿Cuanto pide por este cuadro? Preguntó un hombre de ropa muy elegante.
-¿Cuanto ofrece? Respondió el pintor
– Le ofrezco $2,000 dolares por el.
Después de pensar en el precio y a punto de dar una respuesta, se vió interrumpido en el momento de inhalar aire para responder.
-Yo le ofrezco $3,000 dijo otro hombre, quien era un famoso magnate de los negocios.
-Yo… $3,500 dijo un coleccionista que se encontraba entre el grupo de visitantes.


Ante tanto alboroto el dueño de la galería decidió que iría a subasta, pues era lo más justo.
El pintor no podía creer su suerte, tenía tiempo de querer hacer esta obra, y ese pequeño lienzo de casi ningún valor, había sido transformado en una obra tan codiciada.
Al día siguiente se preparó el cuadro para subasta, y llegaron muchos conocedores de la materia a apostar por comprar las mejores obras. Entre las personas que llegaron, y con intención de crear relaciones de negocio futuras, llegó el dueño de la tienda de artículos de arte.

Después de tomar asiento una cara conocida se le acerco.
-Buenas noches, ¿me recuerda?

Con el rostro un poco confuso pero con aires de conocerle le quedó viendo con detenimiento.
-Recuerdo su rostro, si, pero no su nombre, imagino que nos habremos visto en alguna exposición.
-No, usted me vendió un viejo lienzo de la bodega de su tienda, mismo lienzo que hoy es una pintura que se subasta codiciada por muchos.
-Ahhh ¿El viejo lienzo? … Pero, creí que no iba a servir para nada.
-A como ve, un objeto no es inservible mas que a los ojos de quien lo cree así. Ante los ojos de quien lo ve con amor y propósito, es una oportunidad para crear algo nuevo. Lo compré con todo lo que tenía en ese momento y lo cuidé como tal, ahora es objeto de valor preciado.

Así es la vida del creyente. En el mundo podemos ver el éxito de muchos y pensamos que nunca vendrá nuestro turno, nos sentimos a veces desdichados and fondo, donde nadie nos da valor.

Pero el autor, Dios nuestro creador, nos ve con ojos de propósito, porque El ya nos pensó con un plan y pagó con la vida de Su Hijo por nuestra vida. Dió todo por amor, nos creó con una misión y aunque nos rompamos en el camino por la carga de la vida y el pecado,nos restaura.

En El tenemos valor.

Historia por: AG Artola

Salmos 139:16
Me viste antes de que naciera.
Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado
antes de que un solo día pasara.
Romanos 8:28
Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos.

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