¿De que estas lleno?

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Filipenses 4:4)

Hace unas semanas estaba realmente antojada de un delicioso sándwich de pasta de pollo, asi que con la excusa de que faltaban pocos días para la navidad, me puse el delantal y la comence a preparar el tradicional relleno navideño que hacemos anualmente en mi familia, y en mi pais, para las fiestas de fin de año (link abajo).
Al estar cocinando y escuchando música navideña, la ilusión comenzó a decaer …

En medio de la lista de canciones, las cuales en general eran muy alegres y me recordaban la venida de Nuestro amado Jesús a la tierra, se logró colar una canción con una letra bastante triste: “Tú, que estás lejos de tu familia De tu tierra y de tu hogar ” … creo que si alguien ha vivido en Latinoamerica sabe de que popular música estoy hablando, porque hasta el que no celebre navidad alguna vez la ha escuchado.

Si bien es cierto en el pasado esta canción nunca me afectó, este año tuvo un efecto muy triste en mis emociones. Creo que solo dos veces en mi vida no he podido ir a mi casa para navidad, y esta es una de ellas… y al parecer algo adentro salió a relucir al igual que nada el aceite sobre el agua.

La cuchara con la que mezclaba el relleno se comenzó a sentir mas pesada, los deliciosos aromas hace unos minutos agradables se convirtieron en olor a nostalgia y empecé a tener un debate existencial con el antojo inicial: “¿Fue realmente necesario cocinar? ¿Realmente tuve que hacer este relleno después de todo? ¿No habría sido más fácil cocinar otra cosa? para que celebrar si no estoy en una situación ideal …” oh oh… terreno peligroso, debatir con las emociones. Pero si bien es cierto que no hay que dejarlas volar mucho, ellas pueden revelar mucho de lo que llevamos dentro; ¿tengo nostalgia enojo? ¿vivo un duelo, o estoy resentida? ¿estoy celebrando realmente el nacimiento de Jesus, o estoy esperando llenar mis expectativas de lo que yo creo deberia ser la navidad?

Las emociones son muy engañosas y un poco inestables, no son de confiar, sobretodo cuando estamos en fechas bastante nostalgicas como lo son las celebraciones de fin de año. Las nostalgias y duelos resucitan, nos replanteamos muchas cosas que en otros momentos no consideramos tales como: logros, fracasos, relaciones etc. Facilmente nos desvían de la alegría a la tristeza y hacen que perdamos el enfoque total de las cosas.

Navidad, para quienes la celebramos, es un evento que va mas allá de los regalos, cenas, fiestas, celebraciones e incluso tradiciones (pavo, relleno, tamales, posadas, novenas etc). Es celebrar que Enmanuel, Dios con nosotros, y va a seguir estando con nosotros después de la fecha en que elijamos celebrar su cumpleaños, porque no celebramos una fecha, sino el acontecimiento.

Por eso hoy, en medio de las fiestas hago la pregunta: ¿De que estas lleno? ¿ estas lleno de expectativas mundanas o de agradecimiento?

Si yo hago un relleno navideño de pollo no puedo esperar comer cerdo, si le agrego aceitunas en vez de ciruelas no puedo esperar encontrar ciruelas cuando lo sirva; de la misma forma, si celebro navidad llena de la expectativas un poco superficiales de recibir de regalo todo lo que no me pude comprar en el año y sentarme a la mesa con una familia perfecta viviendo una vida sin defectos pues creo que me voy a desilusionar.
Voy a esperar tener la alegria que nos ha vendido el mundo alrededor de las fiestas, una emoción que viene y va, un sentimiento construido como una maqueta que si algo sale mal se derrumba.

Por eso hay que llegar a la navidad llenos de gozo. Gozo de celebrar que Dios quizo venir a esta tierra para darnos vida, y vida en abundancia, gozo que no estamos solos, porque Enmanuel. Gozo de que navidad no se trata de mi, sino de lo que El hizo, gozo de que podemos hablarle y El nos escucha porque nos ama.
La mesa de navidad puede no ser perfecta, o puede que no hayan regalos en el arbol este año pero el gozo nadie nos lo puede quitar, porque no es un factor externo, es algo que solo Cristo nos puede dar.

Pidamos el regalo del gozo esta navidad, que no importa lo que pase es permanente, y es el consuelo aún en medio de las situaciones adversas, se puede levantar las manos en medio de la tristeza cuando el gozo esta presente. Llenemonos de gozo para que podamos degustar su sabor, llenemonos de Cristo para tener vida en abundancia.

Filipenses 4 continúa diciendo en los versículos del 6-7: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.”

El gozo no está en ignorar los problemas o las adversidades, está en llenarse de confianza en la oración, en la gratitud de que si algo se ha resuelto en el pasado se resolverá también esta vez y si las cosas no salen de una manera particular habrá otra solución, porque tu vida no es una casualidad… tiene un plan. Es mantener la paz y la confianza en medio de los sentimientos negativos que nos quieren atacar; dejemos que Cristo cuide nuestro corazón, y celebremos el milagro de su venida más allá de la circunstancia que nos rodea.

Ya recibiste el mejor regalo de navidad de la historia: La Salvación.

Viene un nuevo año pronto, un año en que si así lo decidimos el gozo puede ser el ingrediente principal de nuestras vidas. Pídele al Señor un toque divino y sazona tu vida con Su gracia.

Relleno de navidad: https://untoquedivino.com/2019/12/17/relleno-de-pollo/

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